Este año hizo la Primera Comunión nuestra sobrina y, como era de esperar, le hicimos una mesa dulce. Y era... ENORME y tenía un montonazo de cosas ricas.
Entre las cosas que pusimos había unas rosas hechas de chucherías. Nuestra sobrina las había visto y le habían gustado tanto que quería tenerlas en su mesa dulce. Y.. ¿quienes somos nosotras para negarnos? ;)
Así que cogimos lenguas dulci-pica y gominolas verdes y nos pusimos manos a la obra.
Que así a primera vista parecen sencillitas, pero como siempre que se hace algo con chuches acabas con las manos echas polvo porque las chucherías tienen la manía de perder la forma que les das, si no las has sujetado bien. Y, todo sea dicho, con azúcar por todas partes jaja.
Entre las cosas que pusimos había unas rosas hechas de chucherías. Nuestra sobrina las había visto y le habían gustado tanto que quería tenerlas en su mesa dulce. Y.. ¿quienes somos nosotras para negarnos? ;)
Así que cogimos lenguas dulci-pica y gominolas verdes y nos pusimos manos a la obra.
Que así a primera vista parecen sencillitas, pero como siempre que se hace algo con chuches acabas con las manos echas polvo porque las chucherías tienen la manía de perder la forma que les das, si no las has sujetado bien. Y, todo sea dicho, con azúcar por todas partes jaja.